20060830

EXPLOSIÓN DE INFORMACIÓN

ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA….

LIC. IVÁN DANILO CHACÓN LABRADOR..MODERADOR CANAL 21 TV.

Tomando en consideración la explosión cotidiana de información, que nos proporciona en este mundo globalizado, la cibernética, los ordenadores conectados a la red, la base de datos, nos permite en el día- día encontrarnos con una multiplicidad de información a la mano.

Este acopio de información, tiene sus ventajas, pero de igual manera genera desconciertos, y un nuevo y sofisticado tipo de ignorancia. Lo peligroso está en no contarse con un plan evaluativo que nos aporte las herramientas para distinguir en la cascada de información permanente, que puede ser calificado de trivial, y, de igual forma que puede ser cualificado de importante.

Tenemos una relación con nuestro mundo exterior no solamente en materia de información por parte de los diferentes medios de comunicación, sino por la gama de sistemas de ideas, conocimientos, que reciben y filtran esos datos. Ese sistema de ideas que nos permite inscribir esa información, depende del grado de capacitación producto de la formación que hemos acumulado, de su calidad, del fruto de esa capacitación vitalmente asumida, y, enriquecida en el tiempo por medio de la lectura. De allí que cuando carecemos de información sobre temas generados, lo que nos llega, cuando carecemos de esa estructura mental, se convierte en ruido.

Tampoco debemos pensar que el mucho conocer, el mucho saber, la mucha instrucción, el acopio de información, nos da el grado de sabiduría. Cada vez notamos la carencia, la falta de sabiduría, a pesar del mucho conocer, o, del incremento prodigioso del saber.

Surgen temores, cuando ciencias sin sabiduría, generan por determinados hechos, y, por andar sin brújula, errantes, sin norte, graves peligros de revertirse en ciencia autodestructiva.

Tiene que existir en los diferentes campos del saber, una trasversalidad, una conexión, que evite trastocar, lo físico, lo químico, lo técnico, con lo humano, con lo espiritual del ser. Lograr la multidisciplinaridad, la autentica globalización del conocimiento. Tenemos que llegar a una arquitectura de totalidad, de integración, lograr encausarnos por sendas de sabiduría, sin exclusiones malsanas.

Sócrates vivió en el tiempo de los sofistas, que se consideraban personas sabias o instruidas. Que cobraban por sus explicaciones sutiles, y esos sofistas han ido apareciendo, y al mismo tiempo desapareciendo a través de la historia. Vale decir los presumidos o sabelotodos, que pontifican de lo poco que saben, o, de saber muchas cosas de las que no tienen ni idea. Pero Sócrates, al contrario de los sofistas no cobraba dinero por su enseñanza. Sócrates se llamaba “filósofo”, en el buen sentido del término, que significa en realidad:” uno que busca conseguir sabiduría”.

Según el filósofo romano-Cicerón- Sócrates “hizo que la filosofía bajara del cielo a la tierra, y la dejó morar en las ciudades y la introdujo en las casas, permitiendo al hombre y la mujer de la época, a tener alternativa de pensar en la vida, en sus hábitos, en lo que significaba el bien, distinguiéndolo del mal.

Hay que tener clara la diferencia entre un sofista y un filósofo. Recordemos el viejo refrán de la abuela: “unos tienen la fama y otros cardan la lana”.

CHAGAR, 30-08-2006

20060809

VISIÓN UNIVERSITARIA. ANÁLISIS. MIÉRCOLES 09/08/2006.
LIC IVÁN DANILO CHACÓN LABRADOR
NO TENER MIEDO A LA VERDAD.

He hablado de la verdad y cuento con hablar de la libertad. La conexión entre ambas me parece cada vez más evidente: la una depende de la otra, y la falta de una pone en peligro la otra. Cada vez estoy más persuadido de que la causa más profunda de los males que padece la humanidad es la mentira.

La tendencia dominante en la actualidad a la impunidad en todos los aspectos adquiere particular gravedad cuando se trata de la mentira. Es lo que puede llamarse la impunidad oral o verbal, el que la mentira circule y pase sin corrección ni apenas conciencia de su existencia. El influjo de la mentira cuando está potenciada por la organización y los «medios de confusión» es enorme, y rara vez hay reacción contra ella

Cada día, en los periódicos, en las conversaciones de amigos, familiares, en los coloquios, en los programas de radio o televisión, en los debates o confrontaciones verbales, se pueden contar mentiras evidentes, flagrantes, a las cuales no se pone coto ni rectificación.

Y ocurre que la mentira es fácil de descubrir y mostrar. Basta con enfrentarla con la verdad, con decir lo que ha ocurrido y ocurre, con ver la tergiversación o la ocultación de la realidad. Personas que tienen una vida pública, con acciones de especial transparencia, claridad meridiana en sus haceres, y decires, especialmente aquellas cuya personalidad consiste en eso, adquieren crédito y hasta a veces estimación porque no se muestra que su palabra es habitualmente vehículo de la falsedad.

La profanación de las palabras es uno de los recursos habituales, se llama una realidad con una expresión que quiere decir otra cosa, y el oyente o el lector inadvertido acepta la falsedad sin darse cuenta. Un hecho importante de los últimos años, quizá de un par de decenios, es el envilecimiento del lenguaje. La grosería, el ascenso hasta la expresión normal, hablada o escrita, de vocablos y giros que hace poco tiempo no se oían, y por supuesto no se escribían, es un hecho notorio, cuyas consecuencias casi nunca se advierten. Es increíble cómo expresiones que han sido siempre graves insultos que no se toleraban, se han convertido por extraños mecanismos que no se entienden bien en elogios con los que se califica y ensalza cualquier cosa.

Hay personas que cuando abren la boca -salvo para ingerir alimentos- mienten sistemáticamente. Bastaría con mostrarlo, tomar nota de ello, recordar lo que se debería decir en su lugar. Esto acarrearía el inmediato desprestigio, la imposibilidad de perseverar en esa actitud. El resultado final sería la eliminación de la vigencia del estado que la mentira provoca.

20060712

La Gratitud

ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA . MIÉRCOLES 12/07/2006.

LIC. IVÁN DANILO CHACÓN LABRADOR..MODERADOR – CANAL 21 TV

De personas bien nacidas es ser agradecidas. ¿Cómo vivir mejor este valor?

Dicen que de todos los sentimientos humanos la gratitud es el más efímero de todos. Y no deja de haber algo de cierto en ello. El saber agradecer es un valor en el que pocas veces se piensa. Ya nuestras abuelas nos lo decían "de gente bien nacida es ser agradecida".

Para algunos es muy fácil dar las "gracias" por los pequeños servicios cotidianos que recibimos, el desayuno, ropa limpia, la oficina aseada... Pero no siempre es así.

Ser agradecido es más que saber pronunciar unas palabras de forma mecánica, la gratitud es aquella actitud que nace del corazón en aprecio a lo que alguien más ha hecho por nosotros.

La gratitud no significa "devolver el favor": si alguien me sirve una taza de café no significa que después debo servir a la misma persona una taza y quedar iguales... El agradecimiento no es pagar una deuda, es reconocer la generosidad ajena.

La persona agradecida busca tener otras atenciones con las personas, no pensando en "pagar" por el beneficio recibido, sino en devolver la muestra de afecto o cuidado que tuvo. ¿Has notado como los niños agradecen los obsequios de sus padres? Lo hacen con una sonrisa, un abrazo y un beso. ¿De que otra manera podría agradecer y corresponder unos niños? Y con eso, a los padres les basta.

Las muestras de afecto son una forma visible de agradecimiento; la gratitud nace por la actitud que tuvo la persona, más que por el bien (o beneficio) recibido.

Conocemos personas a quienes tenemos especial estima, preferencia o cariño por "todo" lo que nos han dado: padres, maestros, cónyuge, amigos, jefes... El motivo de nuestro agradecimiento se debe al "desinterés" que tuvieron a pesar del cansancio y la rutina. Nos dieron su tiempo, o su cuidado.

Nuestro agradecimiento debe surgir de un corazón grande.

No siempre contamos con la presencia de alguien conocido para salir de un apuro, resolver un percance o un pequeño accidente. ¡Cómo agradecemos que alguien abra la puerta del auto para colocar las cajas que llevamos, o nos ayude a reemplazar el neumático averiado!

El camino para vivir el valor del agradecimiento tiene algunas notas características que implican:

- Reconocer en los demás el esfuerzo por servir

- Acostumbrarnos a dar las gracias

- Tener pequeños detalles de atención con todas las personas: acomodar la silla, abrir la puerta, servir un café, colocar los cubiertos en la mesa, un saludo cordial...

La persona que más sirve es la que sabe ser más agradecida.

Valores para Docentes.

12/07/06

Una de las actividades humanas con mayor trascendencia e impacto en la sociedad es, sin lugar a dudas, la labor docente. Por esto, es importante considerar que toda persona con las funciones de un profesor, tiene una responsabilidad que va más allá de transmitir únicamente conocimientos.

Objetivamente hablando, el profesor se encuentra en un escaparate donde su auditorio está atento al más mínimo detalle de su personalidad, por lo cual, tiene una inmejorable posición para lograr un cambio favorable en la vida de los demás.

Además de la elocuencia, el grado de especialización y el manejo de las herramientas didácticas, todo educador debe considerar como indispensable vivir los siguientes valores:

Superación

Posiblemente una de las palabras que más se utilizan en un centro educativo, es precisamente el superarse, y cada vez que un profesor dedica parte de su tiempo para lograr este cometido, todo su esfuerzo se traduce en acciones concretas, por ejemplo, aprende e implementa nuevas técnicas de enseñanza o utiliza el propio ingenio para el mismo fin; comenta temas de actualidad relacionados con su materia; comparte experiencias personales; sugiere y ofrece puntos de vista respecto a las lecturas,; posee conocimientos de historia y cultura general; busca relacionarse con las nuevas tecnologías: internet, e-mail y el chat para orientar sobre sus riesgos y beneficios... podría decirse que en su clase siempre hay algo nuevo que comentar.

Empatía

Se demuestra empatía al prestar la misma atención a todos los alumnos, exista o no afinidad; dedicando un par de minutos a charlar individualmente con cada uno de los discípulos, para conocer mejor el motivo de su inquietud, desgano, indiferencia o bajo rendimiento

Coherencia

Todo profesor representa autoridad, disciplina, orden, dedicación y verdadero interés por las personas, y partiendo de esta base, el ser coherente supone trasladar a la vida personal las mismas actitudes que se exigen en el salón de clase.

Sencillez

Posiblemente uno de los valores que mejor decora y ennoblece el trabajo de un educador es la sencillez, porque permite reconocer en su labor una oportunidad de servicio y no una posición de privilegio para tener autoridad o un estupendo escenario para hacer gala de conocimientos.

Las circunstancias ponen al profesor delante de personas que necesitan de su intervención, pero la soberbia y el egocentrismo dificultan la comunicación y el correcto aprovechamiento. Lo mejor es impartir la cátedra con la intención de aplicar toda la experiencia, conocimientos y recursos buscando un mejor aprendizaje.

Lealtad

Ser leal a una institución significa una completa adhesión a sus normativas, respeto por los directivos y trabajo en equipo con los colegas. Por supuesto que no siempre se estará de acuerdo con todo, pero habrá que distinguir la fuente de inconformidad para actuar acertadamente: si personalmente incomoda u objetivamente es un caso que requiere mayor estudio

Alegría:

Tal vez una de las figuras más atractivas es la del profesor entusiasta, siempre con una sonrisa dibujada, optimista, emprendedor; quien difícilmente se enoja, pero a la vez es estricto y exigente; disponible al diálogo; bromista pero respetuoso; capaz de comprender y dar un buen consejo...

No pensemos que es profesor sólo aquel que imparte clases a niños o jóvenes, también quienes participan en los centros de capacitación de las empresas y las instituciones con cursos especializados, por mencionar algunos.

La sociedad actual puede recibir un gran beneficio a través de profesores especializados en cualquier área del conocimiento, la técnica o la cultura, pero también hace falta ser un verdadero apoyo familiar, líder y ejemplo de integridad, honestidad, profesionalismo y de valores humanos.

20060621

ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA. PROGRAMA 139. 21/06/06.

LA ENSEÑANZA……..

La enseñanza es un proceso muy complejo, que permite a los seres humanos la apropiación creadora del saber en todas sus manifestaciones, con miras a su formación. Vale decir, esta apropiación creadora del saber no logra promoverla el maestro, si está en tinieblas en relación a los procesos de libre pensamiento que debemos entender caracterizan a los jóvenes estudiantes que tiene al frente.

Para un buen docente, no solo debe tener presente un dominar los contenidos, de la ciencia que pretende enseñar. Todo educador debe distinguirse por una acción inteligente que permita procesar en su interioridad, los valores fundamentales de la enseñanza, en razón al respeto que debemos a nuestros alumnos.

Es obligante estimular la unión docente, alumnos, como seres inteligentes, desde el mismo momento de ser beneficiados de la oportunidad de aprender a hablar, de escuchar y de contradecir con argumentos el punto de vista de los demás. Hay que ser tolerantes, pacientes, amorosos, justos, en el buen sentido de la palabra, para incentivar el dialogo, que, en tan delicada relación, nos permite relievar el buen sentido de la educación de las futuras generaciones.

Entendamos que la capacidad de pensar no es exclusiva de los famosos ni de los mejores, y su desarrollo se incrementa en nuestros alumnos, en una enseñanza constructivista Deweysiana, partiendo de la estructura mental del alumno, reconociendo sus ideas y prejuicios sobre cualquier tema, en libre discusión de ideas y pensamientos, incluyendo eL reconocimiento del nivel de pensamiento lógico que todo alumno posee para propiciarle experiencias que promuevan sus habilidades en el amplio campo del pensamiento.

El joven estudiante no se humaniza aislado y por fuera de un ambiente culturizado, y de la sociedad. El educador debe incentivarle cierto protagonismo, con estímulos a su creatividad, a su ímpetu juvenil, que permita en el joven, dar rienda suelta a su búsqueda incesante del saber, y, al encuentro según RENÁN “del horizonte inmenso que es la vida”.

20060614

CRISIS DE LA MODERNIDAD.

Para el brillante filósofo Antonio Pérez Estévez, profesor emérito de la LUZ, y la UNICA, en Maracaibo, y, nuestro excelente docente en Metafísica Medieval , en la Maestría de filosofía, que cursamos junto a 11 entusiastas profesionales, en la bucólica colina de Toico, en un ambiente enhiesto por su relieve, y, por su claustro siempre proclive para la reflexión, y, la utopía, al abordar en didáctica entrevista radial, sobre “La crisis de la Modernidad” y, el enfoque del porqué Nietzsche entra en la historia como el gran crítico de la racionalidad moderna y de la tradición filosófica de Occidente, nos deja con magistral elocuencia lo siguiente: “Nietzsche no es el primero que comienza a tener conciencia de la amenaza que supone la racionalidad moderna como racionalidad subjetiva y dominante. Digo subjetiva y dominante porque es la concepción de sujeto que parte desde Descartes. La racionalidad del sujeto es una racionalidad objetivante, es decir, que produce objetos, porque el sujeto se contrapone al objeto y objeto es desde Descartes todo aquello que no es el sujeto. El sujeto es pensante, es pensamiento, es consciente y todo lo que no es el sujeto es objeto; es decir, el mundo natural que está delante de nosotros, los otros seres humanos distintos a mí, e incluso mi cuerpo, son objetos del yo como sujeto. Y ese yo como sujeto reduce al objeto a extensión. La propiedad fundamental del objeto, para Descartes, es la extensión; mientras que el sujeto es esencialmente pensamiento. Pero, ¿qué significa extensión? Extensión significa tener tres dimensiones. Y qué significa tener tres dimensiones: que puede ser dimensionado o medido; dimensión viene de mensura: que puede ser medido, reducido a número; y ese es, justamente, el objetivo central de la racionalidad subjetiva que aparece a partir de Descartes: una racionalidad dominadora, que intenta reducir todo a un número, y por lo tanto, controlar todos los objetos, todo aquello que sea distinto de mí.

Entonces esa condición dominadora hace que el hombre intente dominar a la naturaleza que está en frente y que es su principal objeto. Todas las ciencias que van a desarrollarse en la modernidad –entendemos hoy como ciencias naturales, ciencias puras o ciencias duras son el desarrollo de esa racionalidad subjetiva que enfrenta, con el fin de dominar, a la naturaleza y al hombre en general. Pero esto lleva obviamente a un enfrentamiento cada vez mayor entre el sujeto y el objeto, entre el sujeto y la naturaleza, que ha conducido a la situación de hoy, en la que el sujeto se ha convertido en una amenaza de lo natural. Uno de los grandes problemas de hoy es la posibilidad de que el hombre haga desaparecer la naturaleza, sin darse cuenta que al destruir la naturaleza se estaría destruyendo a él mismo. Eso es justamente la consecuencia de haber reducido al hombre a racionalidad pura y a despreciar esa parte natural del hombre que es el cuerpo, que nos vincula con la animalidad y con la naturaleza misma.

Ahora, Nietzsche es el hombre que tiene una crítica implacable en contra de la Modernidad, desde sus primeras obras, en concreto desde la primera gran obra: El Nacimiento de la Tragedia. Y la razón fundamental pues es esta: el darse cuenta de que el hombre, que proviene de la naturaleza, ha roto con ella y ha quedado como volando en el aire, completamente desligado de los otros hombres y de la naturaleza misma. Ha roto, dice él, con el género humano y con la naturaleza. Compara la naturaleza con una casa solariega, la casa donde uno ha nacido y con la que uno queda religado de una manera fundamental durante toda la vida. Pues bien, esto es lo que ha hecho el hombre moderno: romper con su casa solariega, que es la unidad cósmica, la naturaleza, el Uno Primario, para hacer una vida completamente independiente de esa misma casa solariega de la que él proviene”. Un enfoque sobre la crisis de la modernidad, y, la postura Nietzscheana, en Visión Universitaria, según la sabia opinión de nuestro Profesor y Filósofo Antonio Pérez Estévez.

20060503

ANÁLISIS VISIÓN UNIVERSITARIA. Nº 132. 03/05/06

Lic. Iván Danilo Chacón Labrador. Canal 21 TV

LA IDENTIDAD NACIONAL.

Enaltece a todo ciudadano de un país, relievar, ubicar en espacio distinguido, el vinculo espiritual que une a los hombres de una sociedad nacional, consustanciados por unas determinadas, y, siempre numerosas características que nutren nuestra interioridad, para un sentir colectivo, que une, dan fisonomía muy propia en lo individual, y, por igual definen al grupo humano en manifestaciones que fortalecen la identidad, y, le dan efectividad.

Dichas características, van moldeando, como hábitos repetidos la personalidad de la sociedad, local, regional, nacional, y, es fundamental para toda sociedad estudiarla, para entender la significación histórica, y captarla como fruto imperecedero de nuestra cultura, en el entendido de su especificidad.

Ese conjunto de aspectos, van definiendo un grupo humano, una sociedad, una colectividad determinada, y son en su conjunto, en su sumatoria, parte fundamental en la conceptualización de identidad nacional. En su conjunto, o, en forma aislada pueden tener una existencia como aportes culturales, y debemos incorporarlos como sujetos de análisis. Las circunstancias, que fluyen en cada nación, van orientando un todo, o alguno de esos elementos definitorios en procura de ir consolidando un aporte espiritual para alimentar nuestro sentido de pertenencia como nación.

Para estudiar en profundidad nuestra identidad nacional, hay que proseguir un esquema direccional del comportamiento de nuestros grupos sociales en cada región, para identificar, para determinar que la hace típica. Es oportuno significar que todo aquello que hace el ser humano, como acto humano, con deliberación de la razón, y, libre voluntad, es cultura.

La gran Isabel Aretz, nos apunta: “Yo diría que la identidad de un pueblo es como una mesa de cuatro patas: una corresponde a la geografía donde estamos asentados y que condiciona gran parte de nuestra vida. Otra la constituye la historia, con la interpretación de los documentos escritos por los testigos y actores de los diferentes hechos que condicionan las épocas vividas por sucesivas generaciones, y más a menudo por cronistas, cultura oral, tradicional, anónima, que posee el pueblo como herencia inalienable de generaciones pasadas actualizada desde luego de acuerdo con la época que le toca vivir, y que nos pertenece a todos en mayor o menor proporción. Finalmente, tenemos que mencionar la cuarta pata, para que la mesa no quede coja, y ésta la constituye la cultura académica…que produce sus artes plásticas, compositores, escritores, etc., sobre todo aquello cuya obra es representativa del país o del continente al cual se deben y que así logran hacerlo conocer cabalmente”.

La Universidad venezolana, debe contribuir para fortalecer nuestra cultura, como cultura académica, como aporte ilustrativo en forma permanente, para consolidar una imagen global de nuestra sociedad sin parcelamientos odiosos, con un loable propósito de crear y consolidar el sentimiento de solidaridad del ser humano, con sus semejantes.

Nuestra Identidad Nacional, producto del hacer, del imaginario colectivo, de la heredad, procura fortalecerse, en sus elementos definitorios, como: El lenguaje, la historia, las tradiciones, la religión y los valores éticos, las costumbres, y todo propósito nacional, que redunde en el bien común de nuestro pueblo.

20060412

ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA…PROGRAMA 129. 12/04/2006

Lic Iván DANILO Chacón Labrador. Moderador

PERSONA Y LIBERTAD.

Para Kant, en su Metafísica de las costumbres, “la humanidad misma es una dignidad, porque el hombre no puede ser tratado por ningún hombre como un simple medio o instrumento, sino siempre, a la vez, como un fin; y en ello precisamente estriba su dignidad (la personalidad)”.

Tomás de Aquino hace radicar la superioridad del hombre sobre el resto de la creación material en el hecho de haber sido creado a imagen y semejanza de Dios; y ese mayor grado de similitud se debe a que el hombre posee una voluntad libre, por la cual puede dirigirse a sí mismo hacia su propia perfección. De hecho, cuando se ha querido prescindir de esa relación, se ha desembocado en los más netos abusos y atentados contra esa misma nobleza: desde los horrores de las dos guerras mundiales, hasta el desprecio de la vida humana que hace el aborto, la eutanasia.

Así es como el hombre, a pesar de tener la mayor dignidad sobre la tierra, es capaz de acciones indignas. La libertad es la respuesta.

En cambio, la libertad esencialmente humana es la libertad moral, que consiste en el hábito de usar la capacidad de elegir correctamente, en escoger lo bueno. Por tanto, la libertad no sólo consiste en hacer lo que nos dé la gana, sino especialmente, en la capacidad de elegir bien. Por tanto, la verdadera libertad, la que conduce a ser feliz, consiste en el hábito de usar la capacidad de elegir correctamente, de elegir el bien.

En tiempo de reflexión. Debemos profundizar apreciados televidentes, sobre muchas interrogantes de todo tiempo, en el entendido que no es lo mismo ser útil que valer.

El filósofo Jaime Balmes (1810-1848), es un clásico moderno, su pensamiento colosal posee actualidad, y, hoy su mensaje filosófico lo presentamos en Semana Santa, como un tema de meditación: “Todo lo que concentra al hombre, llamándole a elevada contemplación en el santuario de su alma, contribuye a engrandecerle, porque le despega de los objetos materiales, le recuerda su alto origen y le anuncia su inmenso destino. En un siglo de metálico y de goces, en que todo parece encaminarse a no desarrollar las fuerzas del espíritu, sino en cuanto pueden servir a regalar el cuerpo, conviene que se renueven esas grandes cuestiones, en que el entendimiento divaga con amplísima libertad por espacios sin fin”. Y, con Balmes, en tiempos de angustia, y lamentable promoción de la cultura de la muerte, digamos para enaltecer lo que Jesús de Nazaret, nos prodigo en su resurrección: “Sólo la inteligencia se examina a SÍ PROPIA. La piedra cae sin conocer su caída; el rayo calcina y pulveriza, ignorando su fuerza…el bruto animal sigue sus instintos, sin preguntarse la razón de ellos; sólo el hombre, esa frágil organización que aparece un momento sobre la tierra para deshacerse luego en polvo, abriga un espíritu que, después de abarcar el mundo, ansía por comprenderse, encerrándose en sí propio, allí dentro, como un santuario donde él mismo es a un tiempo el oráculo y el consultor.”

Como personas, amantes de la libertad, como poseedores de ese elemento fundamental de la deliberación de la razón, de la voluntad, dediquemos un tiempo de reflexión, en la búsqueda del fin ético, el bien como valor supremo, en la afirmación del sujeto social por encima de todo. El mañana implica una perspectiva integral. Seamos Libres, pero sin miedo a la libertad. Cultivemos la libertad moral, que nos evita las acciones malas, y, profundicemos en el abrigo de nuestro espíritu para el bien, en todas sus manifestaciones. Que en tiempo de reflexión ocupemos un minuto para acrecentar los valores que nos orienten hacia la dignidad del ser humano, nacido para el bien y lo trascendente.

PERSONA Y LIBERTAD.

ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA…PROGRAMA 129. 12/04/2006

Para Kant, en su Metafísica de las costumbres, “la humanidad misma es una dignidad, porque el hombre no puede ser tratado por ningún hombre como un simple medio o instrumento, sino siempre, a la vez, como un fin; y en ello precisamente estriba su dignidad (la personalidad)”.

Tomás de Aquino hace radicar la superioridad del hombre sobre el resto de la creación material en el hecho de haber sido creado a imagen y semejanza de Dios; y ese mayor grado de similitud se debe a que el hombre posee una voluntad libre, por la cual puede dirigirse a sí mismo hacia su propia perfección. De hecho, cuando se ha querido prescindir de esa relación, se ha desembocado en los más netos abusos y atentados contra esa misma nobleza: desde los horrores de las dos guerras mundiales, hasta el desprecio de la vida humana que hace el aborto, la eutanasia,].

Así es como el hombre, a pesar de tener la mayor dignidad sobre la tierra, es capaz de acciones indignas. La libertad es la respuesta.

En cambio, la libertad esencialmente humana es la libertad moral, que consiste en el hábito de usar la capacidad de elegir correctamente, en escoger lo bueno. Por tanto, la libertad no sólo consiste en hacer lo que nos dé la gana, sino especialmente, en la capacidad de elegir bien. Por tanto, la verdadera libertad, la que conduce a ser feliz, consiste en el hábito de usar la capacidad de elegir correctamente, de elegir el bien.

En tiempo de reflexión. Debemos profundizar apreciados televidentes, sobre muchas interrogantes de todo tiempo, en el entendido que no es lo mismo ser útil que valer.

El filósofo Jaime Balmes (1810-1848), es un clásico moderno, su pensamiento colosal posee actualidad, y, hoy su mensaje filosófico lo presentamos en Semana Santa, como un tema de meditación: “Todo lo que concentra al hombre, llamándole a elevada contemplación en el santuario de su alma, contribuye a engrandecerle, porque le despega de los objetos materiales, le recuerda su alto origen y le anuncia su inmenso destino. En un siglo de metálico y de goces, en que todo parece encaminarse a no desarrollar las fuerzas del espíritu, sino en cuanto pueden servir a regalar el cuerpo, conviene que se renueven esas grandes cuestiones, en que el entendimiento divaga con amplísima libertad por espacios sin fin”. Y, con Balmes, en tiempos de angustia, y lamentable promoción de la cultura de la muerte, digamos para enaltecer lo que Jesús de Nazaret, nos prodigo en su resurrección: “Sólo la inteligencia se examina a SÍ PROPIA. La piedra cae sin conocer su caída; el rayo calcina y pulveriza, ignorando su fuerza…el bruto animal sigue sus instintos, sin preguntarse la razón de ellos; sólo el hombre, esa frágil organización que aparece un momento sobre la tierra para deshacerse luego en polvo, abriga un espíritu que, después de abarcar el mundo, ansía por comprenderse, encerrándose en sí propio, allí dentro, como un santuario donde él mismo es a un tiempo el oráculo y el consultor.”

Como personas, amantes de la libertad, como poseedores de ese elemento fundamental de la deliberación de la razón, de la voluntad, dediquemos un tiempo de reflexión, en la búsqueda del fin ético, el bien como valor supremo, en la afirmación del sujeto social por encima de todo. El mañana implica una perspectiva integral. Seamos Libres, pero sin miedo a la libertad. Cultivemos la libertad moral, que nos evita las acciones malas, y, profundicemos en el abrigo de nuestro espíritu para el bien, en todas sus manifestaciones. Que en tiempo de reflexión ocupemos un minuto para acrecentar los valores que nos orienten hacia la dignidad del ser humano, nacido para el bien y lo trascendente.

20051126

ANÁLISIS SOBRE CULTURA INDÍGENA

ANÁLISIS VISIÓN UNIVERSITARIA. 26/11/05.

LIC. IVÁN DANILO CHACÓN LABRADOR

CULTURA INDIGENA.

SI NOS ADENTRAMOS EN LOS ESTUDIOS FOLKLORICOS, Y NOS DETENEMOS EN LOS ENFOQUES DE MUCHOS ESPECIALISTAS EN LA MATERIA, CONSIDERAN QUE EN LAS MANIFESTACIONES TRADICIONALES, HAN ESTADO EXCLUIDAS LAS PROVENIENTES DE NUESTROS ABORÍGENES, NUESTROS INDÍGENAS. VALE DECIR, SE DEFINE EL FOLKLORE SOLAMENTE COMO FENÓMENO DE TRASCULTURACIÓN, DADO O POR DARSE, Y SE MARGINA COMO CONSECUENCIA LAS RICAS MANIFESTACIONES INDÍGERNAS DE CUALQUIER ESTUDIO DE LA CULTURA POPULAR VENEZOLANA.

SE CONFUNDE PARAGMÁTICAMENTE QUE POR EL HECHO DE QUE NUESTROS ABORÍGENES HAYAN PERMANECIDO AL MARGEN DEL PROCESO ECONÓMICO CULTURAL DEL PAÍS, SE DESDEÑA LA IMPORTANCIA DE LAS TRADICIONES CULTURALES, TAN VITALES ÉLLAS, Y CON EL MÉRITO QUE SOBREVIVAN A TODOS LOS PROCESOS DE COLONIZACIÓN SUFRIDAS POR SUS PROPIAS COMUNIDADES DURANTE CINCO SIGLOS.

OBSERVAMOS A TRAVÉS DE LA HISTORIA, COMO SE HA MARGINADO HASTA EN LA CATEGORÍA SOCIOLÓGICA QUE INTERPRETA EL CONCEPTO DE PUEBLO A ESAS MINORÍAS NACIONALES. EN OTROS PAÍSES SE PRESENTAN CONVIVENCIAS NOTORIAS, TALES COMO LOS CASOS DE CHECOSLOVAQUIA, DONDE CHECOS Y ESCOCANOS, CON MARCADAS DIFERENCIAS DE ORDEN CULTURAL, CONFORMAN EL MODO DE SER DE ESE PUEBLO. IGUALMENTE SUCEDE CON YUGOSLAVIA E IRÁN, DONDE CONVIVEN DEVERSAS NACIONALIDADES, CON DIFERENCIAS EN LENGUA, Y CREENCIAS RELIGIOSAS.

LAMENTABLEMENTE EN NUESTRA VENEZUELA, O EN CUALQUIER PAÍS TERCERMUNDÍSTA ESTOS CONCEPTOS CAMBIAN, CON INFLUENCIA DE MODELOS EUROPEOS O NEOCOLONIALES QUE PERSISTEN EN UN DESCONOCIMIENTO DE IMPORTANTES VALORES TRADICIONALES DE NUESTRO HECHO AUTOCTONO DE PUEBLO, MAS AUN SI SE TRATA DE NUSETROS ABORÍGENES.

LA CULTURA POPULAR ES DEL PUEBLO.PERTENECE A ÉL, Y SON TAN PUEBLO LOS ZULIANOS, ORIENTALES, LLANEROS, ANDINOS, O, CENTRALES, COMO LOS GUARAOS, O MIKIRITARES POR MENCIONAR SOLO DOS COMUNIDADES INDÍGENAS, DE LA VENEZUELA DE BOLÍVAR.

ES OBLIGANTE Y , MÁS AÚN CON LA INCORPORACIÓN EN LA CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUIELA, EL RECONOCIMIENTO COMO PUEBLO A LAS COMUNIDADES INDÍGENAS, CON SUS DERECHOS CLARAMENTE NTIPIFICADOS EN ÉLLA.

MÁS AÚN DEBERÍAMOS INCORPORAR DENTRO DE LA CLASIFICACIÓN DEL FOLKLORE O DE NUESTRA CULTURA POPULAR AQUELLAS TRADICIONES QUE POR ANCESTRO PERTENECEN AL PATRIMONIO CULTURAL ABORÍGEN, QUE SON DEFINITIVAMENTE EXPRESIONES DE NUSETRA RICA CULTURA POPULAR.

20051112

ANÁLISIS PARA “VISIÓN UNIVERSITARIA”. PROGRAMA 115. SÁBADO 12/11/05.

LIC. IVÁN DANILO CHACÓN LABRADOR…CANAL 21 TV

Una referencia sobre el “modo” clase.

En el ámbito universitario, generalmente se mantienen algunas prácticas de la pedagogía tradicional, de allí que el término “modo”, en pedagogía, designa la manera como está planificada la enseñanza aprendizaje.

La “clase”, no solamente es una realidad, sino que se ha convertido en una representación dominante, que refiere una identificación pedagógica en los alumnos como en los docentes, que nunca se imaginan la enseñanza sin “dictar” clase. Esta figura impone el tradicional método expositivo, o a sus variantes interrogativas. El docente de esta forma hace la clase y el curso. Esa manera, o “modo” clase en un sentido clásico, se identifica plenamente con la enseñanza tradicional sujeta a la figura de una unidad de lugar, de tiempo y de saber programados por los profesores y los alumnos. Éste “modo” clásico constituye una invención reciente. Este no fue generalizado sino hasta finales del siglo XIX.

El modo pedagógico original y dominante culturalmente, es el modo individual, escenificado por maestro-alumno. La llamada “lección”, históricamente primera etapa del preceptorado hacia lo colectivo, es recibida en la oficina del maestro, en su cubículo, por cada alumno, cada uno con su turno. Los otros asisten a la “lección” donde estudian. Luego aparece el modo simultáneo, ilustrado por Comenio, y presentado por Jean Baptiste de la Salle en 1720, , con la modalidad de repartición del grupo por niveles, y por cursos, igualmente promovidos .

Otro modo, el modo mutual, inicialmente concebido en Inglaterra (sistema de monitorías de Lancaster), introducido en Francia hacia el año de 1814, se le denomina así porque se fundamenta sobre el principio de una instrucción compartida, los “monitores-alumnos” conducen la instrucción de los otros alumnos del curso inferior, bajo la forma de tutoría escalonada. Los cursos de nivel (tipos materias-cursos) se constituyen: los alumnos pueden según las materias pertenecer a los grupos de nivel diferente. No hay clase sino una sola escuela, las “divisiones” y una asistencia mutual. La clase única no es un arreglo de este modelo porque la enseñanza está aquí organizada bajo la forma de cursos separados. Sistema pedagógico total, clase-escuela marcada por los rituales de los desplazamientos, de las marcas de distintivas, para su funcionamiento el modo está acompañado de la disciplina más estricta.

La comunicación, las interacciones en el seno de la clase destacan otra dimensión. La pasividad de los alumnos inducida o no por el funcionamiento de una clase no es más que aparente. La organización clásica es una forma de comunicación: ni preceptoradao, ni trabajo personal, ni estudio solo, sino trabajo en clase. La clase es mensaje, es portadora de su propia herramienta, es médium del saber, es estímulo creativo, es motivación a la imaginación, es instrumentar una cierta lógica de comunicación, de empatía cradora, es completitud en la enseñanza. Debe haber compenetración entre los estilos de vida de los alumnos y de los docentes. Un intercambio entre un ir y venir, que la clase funcione como un sistema armónico comunicacional. Una acción mutual, intercambios recíprocos, prácticas, dinámicas grupales, modelar entre influencias, prácticas y modos de pensamiento.

20051008

ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA……SÁBADO08/10/2005.

LIC IVÁN DANILO CHACÓN LABRADOR

El hombre, como animal racional, posee capacidades que le diferencian del resto de los seres vivos. Una de esas capacidades es la de emitir "juicios de valor", fulanito es muy empático, menganita tiene don de gentes... Esto es: valorar las cosas que le rodean.

¿Qué son los valores?

Distintas posiciones filosóficas y antropológicas han sostenido diferentes posturas acerca de su definición y realidad. Aquí solo vamos a mostrar las dos posiciones que nos parecen más interesantes o que han creado controversia.

Uno de los puntos de vista defiende la existencia de los valores por si mismos, independientemente de todo e independientemente de que el hombre los perciba o no. Por otro lado, está la teoría que sostiene, que los valores son producto de la capacidad intelectual del hombre.

En nuestra opinión, ambas posiciones poseen un criterio válido, ya que las cosas no existen con independencia de sus valores, y los valores no existen sin un sustrato que los mantenga. La persona valora las cosas, y el objeto o cosa ofrece un fundamento para ser valorado. La capacidad intelectual del Homo Sapiens ha de servirle para descubrir por qué una cosa es buena. Pero este descubrimiento solo es posible a quien contempla el mundo de forma positiva, a quien previamente ha comprendido que todo lo que nos rodea tiene una finalidad, un sentido, una razón de ser y que es buena.

Luego de todo esto, podemos concluir que valor es todo aquello que hace a las cosas buenas.

Interiorización de los valores

El ser humano, para comportarse como tal, ha de tender al bien que la razón le propone como objetivo de su natural tendencia a la felicidad. Toca a la persona hacer una valoración de las cosas y establecer una jerarquía de importancia. Así comprenderá que hay valores que deben ser sacrificados en aras de valores más altos: la salud es más importante que el dinero.

La diferente jerarquización de los valores es lo que otorga la talla moral a cada individuo.

Es evidente que la educación de una persona dependerá de esta "escala moral" que haya interiorizado y que se encuentra en congruencia con el propio proyecto de vida.

Función de los valores

El sujeto valora las cosas que le rodean en función de sus circunstancias. Un plato de comida adquiere mayor valor para una persona que se muere de hambre que para una que se ha saciado a conciencia y vomita con solo mentarle la comida. Nuestros valores siempre están influidos por nuestras motivaciones y necesidades.

Hablar de valores humanos significa aceptar al hombre como el supremo valor entre todas las realidades humanas. La valoración que hacemos de las cosas no la efectuamos con la sola razón, sino con el sentimiento, las actitudes, las obras... Con todo nuestro ser.

Educar en valores

Educar al hombre en los valores humanos es educarlo para que se oriente en el valor real de las cosas. La declaración universal sobre los derechos humanos de la ONU recoge el común sentir de los hombres que reconocen los valores que dignifican y acompañan la existencia de cualquier ser humano.

Hablar de valores humanos significa aceptar al hombre como el supremo valor entre todas las realidades humanas, y que no debe supeditarse a ningún otro valor terreno, dinero, estado, ideología...

20050903

EL CONSTRUCTIVISMO PEDAGÓGICO

ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA.---SÁBADO 03/09/05.LIC. IVÁN DANILO CHACÓN LABRADOR.

El constructivismo pedagógico, se plantea como una posición filosófica, en donde se resalta fundamentalmente que el conocimiento humano no se recibe pasivamente ni del mundo ni de nadie, sino que es procesado y construido activamente por el sujeto que conoce. Igualmente determina que, la función cognoscitiva está plenamente al servicio de la vida del hombre, es una función adaptativa, y en consecuencia lo que permite el conocimiento al conocedor es organizar su mundo, su mundo experiencial, vivencial.

El verdadero, el auténtico aprendizaje humano es una construcción de cada alumno que logra modificar su estructura mental, y alcanzar un mayor nivel de diversidad, de integración, de complejidad. Vale decir, el verdadero aprendizaje es aquel que contribuye al desarrollo de la persona. No se puede confundir el desarrollo, con una simple acumulación de conocimientos, de informaciones dispersas, de datos aislados. Es mucho más que eso, va mucho más allá de esa simple acumulación de conocimientos, el desarrollo de la persona que se forma, es un proceso global, integral, en función del cual se puede valorar cada aprendizaje particular, como lo han planteado los pedagogos clásicos, desde Commenio, en un amplia concepto de formación humana, propuestos por KANT, compartidos por ROUSSEAU, enriquecido por HEGEL. En donde se reconoce que el hombre se desarrolla, se forma y fundamentalmente se humaniza, no por un moldeamiento exterior sino como enriquecimiento que se produce desde el interior mismo del sujeto, como un despliegue libre, expresivo, de la intima espiritualidad que se va construyendo desde el interior en el cultivo de la razón y de la sensibilidad, en amplio contacto con la cultura universal.

La clásica y permanente discusión de orden pedagógica entre educar e instruir nos aclara, nos aporta las luces necesarias para dilucidar, que lo importante no era informar a la persona, ni instruirlo, sino desarrollarlo, humanizarlo.

En un sentido constructivista se expresaba María Montessori, en los inicios del siglo pasado, cuando manifestaba que “un niño no es un adulto pequeño” al que le faltara información o aprendizajes, sino una persona en desarrollo cualitativamente diferente en afecto y pensamiento, y como tal debería tratarse.

Para muchos docentes, y televidentes, puede sorprenderles por la tesis de que el conocimiento y el aprendizaje se construye, cuando lo tradicional, lo corriente, fue reconocer que el conocimiento se aprende, después de que alguien lo haya descubierto, como lo expresa en su tratado,” Hacia una pedagogía del conocimiento”, el profesor O.R.Flores, destacado pedagogo Colombiano, de los últimas generaciones.

Flores, señala, “todavía se cree que el conocimiento se descubre análogamente a como Cristóbal Colón descubrió el continente americano. La verdad es que la playa, la isla, el continente contra el cual chocó Colón existen de manera diferente a como existe el mundo de los conceptos, leyes y teorías de las ciencias. Uno no choca con un concepto, ni se encuentra con un conocimiento, ni descubre una ley como descubriendo las indias, o alguna mina de oro. De la misma manera que la ley de la gravedad, todo conocimiento es una construcción mental, sea uno el primero o el último en entenderlo, haya o no haya descubrimiento, de todas maneras la ley de la gravedad existe sólo desde el siglo XVII y de manera diferente como existen las manzanas que caían sobre la cabeza de Newton.

La enseñanza constructivista considera que el aprendizaje humano es siempre una construcción interior, aun en el caso de muchas estrategias de orden magistral, innovadoras, o de un sentido expositivo modernizado, si tales conceptos no encajan en los conceptos previos de nuestros alumnos.

Debemos precisar con plena certeza, que la enseñanza es compleja, es un proceso facilitador para la persona permitiéndole apropiarse de creatividad, de ese accionar creador del saber con miras a consolidar su formación, su desarrollo humano, su promoción hacia mejores estadios. Para el educador esta acción creadora debe estimularla al tener claro los procesos de pensamiento que caracteriza al grupo de sus alumnos que tiene al frente. Vale decir, no es suficiente con dominar el contenido del mundo objetivo de la ciencia que trata enseñar. Es fundamental en la enseñaza constructivista, el estimulo, la promoción, la participación del aprendiz como factor de su propio desarrollo.

20050827

ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA. PROGRAMA DEL SÁBADO 27/08/05.

CONDICIONES BÁSICAS DE UN BUEN DOCENTE.

Tomando en consideración la orientación que el C.N.U, ha implementado en el sector

Universitario, en cuanto al componente docente que debe poseer el profesor universitario, trataremos de dejar plasmadas en el presente análisis algunas condiciones muy particulares, independientemente de la vocación pedagógica, que por sí sola, no es suficiente para lograr una caracterización de un buen educador.

Un buen docente universitario, requiere de aptitudes y caracteres especialicemos de orden moral, intelectual y físico.

En lo físico, se requiere en un educador, buena salud, resistencia, vigor, equilibrio del sistema nervioso y la integridad de los órganos sensoriales, Vale decir un docente universitario requiere una capacidad de resistencia a la fatiga, que sea compatible con un normal equilibrio físico.

Es necesario en cuanto a lo intelectual, que el docente posea ciertas cualidades, como un buen sentido, agilidad y flexibilidad mental, capacidad crítica, claridad de ideas, objetividad, vivacidad de espíritu, independencia intelectual, y una fina capacidad para la exposición didáctica.

Y en el campo inmenso de las cualidades morales del buen docente, en primer lugar la honestidad docente constituye una premisa mayor. Supone en el educador universitario una decisión inquebrantable de un mejorar permanente su acción educativa, que obliga a perfeccionar su cultura general, a analizar constantemente sus soluciones prácticas y a estimular en su interioridad, en sí mismo un propósito de mejoramiento de recursos didácticos para aumentar su potencialidad docente en cuanto a convicción, persuasión, y buen manejo de la cátedra, en beneficio de los alumnos. La auto educación, está vinculada estrechamente a la honestidad docente, debe reflejar una convicción cierta de que para el educando es modelo de conducta, con una determinación de enseñar con el ejemplo de sus actos.

La docencia universitaria, debe revestirse de alegría y buen humor. El remedio contra el mal del pedantismo docente es un fino manejo del buen humor. La docencia universitaria es una tarea edificante, viviente, exquisita, y no podría desarrollarse con tristeza. Nunca podría aceptarse una identificación de la misión docente, con rostros cerrados, con rígidas posturas. En el decir de Manganiello,” quines proceden así, hacen de la autoridad pedagógica una represalia sobre la vida. Son débiles que molestan a otros más débiles”.

La burla, el desmerecimiento, la crítica mordaz, las posturas arrogantes, la seriedad pedante, entre muchas otras forman el estereotipo del docente antipedagógico, que desvirtúa la condición de un buen educador frente al educando, al alumno ávido de luces para su crecimiento y desarrollo como persona.

Como docentes universitarios recordemos al gran Manuel Kant, quien dejó para la posteridad esta máxima:” Únicamente por la educación el hombre llega a ser hombre”.

La medida de la educatividad, estaría, en consecuencia, dada por la medida de la energía que se ha consumido, como llama viva, en la auto educación. Para Spranger, el verdadero educador, posee una íntima plenitud de vida que desborda los campos cercanos. Hay en él una genuina fuerza elevadora, que mueve el alma del educando. Esa valiosa caracterización del educador, según Spranger, hace del educador verdadero en llevar dentro de sí, constantemente, esa exigencia espiritual elevadora que “impulse” la estructura anímica del educando. El verdadero educador siempre “está en camino”. Jamás llegará para él el día en que pueda considerarse plenamente satisfecho de sí mismo. Siempre habrá en él un anhelo superior de perfeccionamiento.

UN ANÁLISIS CON VISIÓN, DEL LIC. IVÁN DANILO CHACÓN LABRADOR, EN SU PROGRAMA “VISIÓN UNIVERSITARIA”, POR SU CANAL 21 TV. SAN CRISTÓBAL…….PARTE DEL LIBRO “ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA”

ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA. PROGRAMA DEL SÁBADO 27/08/05.

CONDICIONES BÁSICAS DE UN BUEN DOCENTE.

Tomando en consideración la orientación que el C.N.U, ha implementado en el sector

Universitario, en cuanto al componente docente que debe poseer el profesor universitario, trataremos de dejar plasmadas en el presente análisis algunas condiciones muy particulares, independientemente de la vocación pedagógica, que por sí sola, no es suficiente para lograr una caracterización de un buen educador.

Un buen docente universitario, requiere de aptitudes y caracteres especialicemos de orden moral, intelectual y físico.

En lo físico, se requiere en un educador, buena salud, resistencia, vigor, equilibrio del sistema nervioso y la integridad de los órganos sensoriales, Vale decir un docente universitario requiere una capacidad de resistencia a la fatiga, que sea compatible con un normal equilibrio físico.

Es necesario en cuanto a lo intelectual, que el docente posea ciertas cualidades, como un buen sentido, agilidad y flexibilidad mental, capacidad crítica, claridad de ideas, objetividad, vivacidad de espíritu, independencia intelectual, y una fina capacidad para la exposición didáctica.

Y en el campo inmenso de las cualidades morales del buen docente, en primer lugar la honestidad docente constituye una premisa mayor. Supone en el educador universitario una decisión inquebrantable de un mejorar permanente su acción educativa, que obliga a perfeccionar su cultura general, a analizar constantemente sus soluciones prácticas y a estimular en su interioridad, en sí mismo un propósito de mejoramiento de recursos didácticos para aumentar su potencialidad docente en cuanto a convicción, persuasión, y buen manejo de la cátedra, en beneficio de los alumnos. La auto educación, está vinculada estrechamente a la honestidad docente, debe reflejar una convicción cierta de que para el educando es modelo de conducta, con una determinación de enseñar con el ejemplo de sus actos.

La docencia universitaria, debe revestirse de alegría y buen humor. El remedio contra el mal del pedantismo docente es un fino manejo del buen humor. La docencia universitaria es una tarea edificante, viviente, exquisita, y no podría desarrollarse con tristeza. Nunca podría aceptarse una identificación de la misión docente, con rostros cerrados, con rígidas posturas. En el decir de Manganiello,” quines proceden así, hacen de la autoridad pedagógica una represalia sobre la vida. Son débiles que molestan a otros más débiles”.

La burla, el desmerecimiento, la crítica mordaz, las posturas arrogantes, la seriedad pedante, entre muchas otras forman el estereotipo del docente antipedagógico, que desvirtúa la condición de un buen educador frente al educando, al alumno ávido de luces para su crecimiento y desarrollo como persona.

Como docentes universitarios recordemos al gran Manuel Kant, quien dejó para la posteridad esta máxima:” Únicamente por la educación el hombre llega a ser hombre”.

La medida de la educatividad, estaría, en consecuencia, dada por la medida de la energía que se ha consumido, como llama viva, en la auto educación. Para Spranger, el verdadero educador, posee una íntima plenitud de vida que desborda los campos cercanos. Hay en él una genuina fuerza elevadora, que mueve el alma del educando. Esa valiosa caracterización del educador, según Spranger, hace del educador verdadero en llevar dentro de sí, constantemente, esa exigencia espiritual elevadora que “impulse” la estructura anímica del educando. El verdadero educador siempre “está en camino”. Jamás llegará para él el día en que pueda considerarse plenamente satisfecho de sí mismo. Siempre habrá en él un anhelo superior de perfeccionamiento.

20050702

ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA-SÁBADO 02/07/05.

Hablemos de moral y trato social.

Para el profesor Adolfo Sánchez Vázquez. La conducta normativa no se reduce a la moral y el derecho. Existe también otro tipo de comportamiento normativo que no se identifica con el derecho y la moral, y dentro del cual encontramos las diversas formas de saludar, de comunicarnos con las personas, de relacionarnos con los demás, de atender a un amigo o un invitado en nuestra casa, de usar vestimenta con decoro, de dirigirse una persona a otra, entre muchas.

Igualmente figuran la caballerosidad, la puntualidad, el tacto, y las diferentes maneras como se manifiesta la cortesía.

Estos actos están regidos por las reglas de convivencia que adornan el amplísimo campo de los convencionalismos sociales que estudiamos en la sociología general.

Muchos de estos actos pasan de generación en generación, como herencia ligada al ambiente donde nos formamos. Como ejemplo citaríamos, el hablar de usted a personas mayores, el tuteo entre los jóvenes, el descubrirse en lugares cerrados, las tradicionales visitas de cortesía, etc.

Es observable a su pesar, de esa tradición arraigada, que cuando nuevas fuerzas sociales pretenden un dominio de lo caduco, o tratan de imponer nuevos modelos convencionales, por razones de disconformidad con la vieja sociedad, o por odios sociales irracionales, recurren a expresar desconocimientos de reglas o normas de comportamiento, poniendo de manifiesto su protesta o descontento a lo establecido.

Debemos entender que el trato social no dispone de medidas coercitivas que obliguen su observancia. Esta en cada uno de nosotros el ceder el asiento a un anciano, el devolver cortésmente un saludo a un desconocido, pero sin que nada ni nadie nos obligue coercitivamente.

Independientemente de lo anterior, el trato social igual que el derecho y la moral, cumple en sociedad con una función reguladora para asegurar la sana convivencia social enmarcada en un orden social necesario y prudentemente requerido.

Estas reglas del trato social se identifican con las normas morales, en cuanto a la obligatoriedad de su cumplimiento por razones de atender la opinión de los demás, pero sin adquirir carácter coercitivo.

Debemos educar en escenario de los agentes moralizadores como son la familia, la escuela, el estado, la profesión y la sociedad, sobre pautas fundamentales en el trato social, profundizando en fortalecer una conducta normativa que nos permita cierta formalidad exterior para la convivencia, y hagamos nuestra la expresión del gran benito Juárez, que el respeto al derecho ajeno es la paz.

Las normas del trato social, junto al derecho y la moral, permiten en sociedad regular las relaciones de los hombres asegurando una cohesión social.

Fortalezcamos con nuestro comportamiento la convivencia social, y hagamos de la moral esa amplísima esfera que cubre y afecta a todos los hombres y a sus diferentes formas de comportamiento, logrando en nuestra interioridad una convicción que nos impulse a actuar correctamente, y humanamente.

20050528

Juan Pablo II

LIC. IVÁN DANILO CHACÓN LABRADOR. DIRECTOR- MODERADOR.

Del colosal bagaje intelectual, que nos dejo para la posteridad Su Santidad Jun Pablo II, tomamos las ilustraciones sobre la “libertad del hombre”, y nos apunta que “Dios ha creado al hombre racional confiriéndole la dignidad de una persona dotada de la iniciativa y del dominio de sus actos. “ Quiso Dios dejar al hombre en manos de su propia decisión”

La libertad es el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar así por sí mismo acciones deliberadas. Por el libre arbitrio cada uno de sí mismo. La libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y la bondad. La libertad caracteriza los actos propiamente humanos. En la medida en que el hombre hace más el bien, se va haciendo también más libre. No hay verdadera libertad sino en el servicio del bien y de la justicia.

La libertad hace al hombre responsable de sus actos en la medida en que éstos son voluntarios

Tomando estas luces, de Juan Pablo II, recordemos que el ser humano, requiere de la deliberación de la razón, y, de la libertad de la voluntad, para realizar los actos humanos.

Su Santidad, precisa en su discurso, que la libertad del hombre es finita y falible. La historia de la humanidad, desde sus orígenes, atestigua desgracias y opresiones nacidas del corazón del hombre a consecuencia de un mal uso de la libertad.

De allí que el ejercicio de la libertad no implica el derecho decir y hacer cualquier cosa. Y nos precisa, que “es falso concebir al hombre “sujeto de esa libertad como un individuo autosuficiente que busca la satisfacción de su interés propio en el goce de los bienes terrenales”.

Por otra parte, las condiciones de orden económico y social, político y cultural requeridas para un justo ejercicio de la libertad son, con demasiada frecuencia, desconocidas y violadas. Estas situaciones de ceguera y de injusticia gravan la vida moral y colocan tanto a los fuertes como a los débiles en la tentación de pecar contra la caridad. AL apartarse de la ley moral, el hombre atenta contra su propia libertad, se encadena a sí mismo, rompe la fraternidad con sus semejantes y se rebela contra la verdad.

La libertad, nos hace responsables de nuestros actos, cuando delibera nuestra razón y se plantéa sin medidas coercitivas, la libertad de la voluntad.

El progreso en los actos virtuosos, el pleno conocimiento del bien moral, nos acrecienta en el dominio equilibrado de la voluntad en todos nuestros actos.

Entendamos que es un derecho natural el ser reconocido como un ser libre y responsable.

El derecho igualmente al ejercicio de la libertad es una exigencia inseparable de la dignidad de la persona humana, fundamentalmente en el campo de la moral.

Recordemos finalmente que sin libertad no hay ética. Que el fín de la ética, ha sido. És, y, nunca dejará de serlo : la búsqueda del bien.

20050525

ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA..SÁBADO 21/05/2005


PROCESO GLOBALIZADOR.

El proceso globalizador, nos llama a respondernos múltiples interrogantes, una de ellas podría plantear el ¿hacia dónde debería encaminarse?-

Tomando a dos siglos de la muerte de Emmanuel Kant, una frase que bien podría resumir su respuesta: “Hacia el ideal de una ciudadanía cosmopolita, hacia un mundo en que todas las personas se sepan y sientan tratadas como ciudadanas”

Kant, deja para la posteridad, una visionaria y premonitoria orientación, al señalar que “ es indispensable educar en el cosmopolitismo”.

Kant decía, que “la educación es el problema mayor y más difícil al que los hombres se enfrentan. Es el mayor porque sólo por la educación el hombre puede llegar a ser hombre. No es sino lo que la educación le hace ser. Es indudablemente un problema con características muy especiales, si tomamos en cuenta la responsabilidad de entender plenamente, de saber disernir si a las nuevas generaciones debemos educarlas de acuerdo a lo observado situacionalmente en el presente o con una visión futurista, con un propósito universalizado, mundializado, cosmopolita, que se encuentra en proceso de gestación, todavía no realizado.

Debemos tomar en cuenta las orientaciones que nos deja la gran filósofa española Adela Cortina, quien nos aporta los ejes de una propuesta educativa, para articular reformas, que entendemos nosotros, como fundamentales para el logro de un mundo más justo, más equilibrado, con una sociedad bien informada con capacidad de optimizar sus recursos materiales, pero igualmente menos permeable al engaño, a la farsa, al populismo engañoso, y nos plantea tres ejes centrales.

En primer lugar “el conocimiento”, la transmisión de habilidades y conocimientos para perseguir metas; por otra parte nos señala “la prudencia”, como virtud necesaria para llevar adelante una vida de calidad, una vida feliz, y “la sabiduría moral”con sus lados esenciales, justicia y solidaridad.

En todos los campos de la actividad humana, en la vida social, deben existir expertos que diseñen alternativas humanizadoras y viables.

Debemos educar de tal modo, para hacer técnicos habilidosos, pero igualmente prudentes y buscadores de vida de calidad.

Decía Aristóteles, que con tanta destreza sabe fabricar venenos el que los utiliza para matar como el que los utiliza para sanar; lo que hace buena la técnica, lo que hace bueno el conocimiento, es la bondad del fin que se persigue.

En la conflictividad presente, y que nos agobia, debemos enseñar a resolver conflictos, pero de una manera justa. No basta con el egoísmo inteligente es necesaria la justicia lúcida.

20050514

ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA…SÁBADO 14/05/2005.

LOS VALORES EN LA POSMODERNIDAD….

Para quienes tenemos un compromiso sublime con la educación universitaria, es imperativo tener muy a la mano, la orientación en valores, que cada día debe alimentar nuestro espíritu, nuestra misión, y nuestra visión de ductores y orientadores de las generaciones de relevo, en procura de nuestro aporte hacia la búsqueda incesante de un destino alumbrado por las luces del avance virtuoso, más aun tomando en cuenta igualmente el mapa de valores predominantes en el momento histórico que se vive.

El mensaje renovado de su Santidad Benedicto XVI, que nos previene sobre un relativismo muy propio de la posmodernidad, con su pluralismo de valores, en una suerte de entremezcla de valores y antivalores, consecuencia de esa filosofía relativista, que se impone en función de un hacernos creer que todo vale en lo existencial.

Si tomamos la tesis de Enrique Gervilla, encontramos: Pluralismo y diversidad, fragmentación, pensamiento débil, desorientación, escepticismo, secularización, tolerancia, lo “Light”, que surgen ante el desencanto de la razón y la pérdida de fundamentos en la vida. Por otra parte, nos agrupa valores como: la liberación, desconfianza, humor, lo cotidiano y superficial, lo pequeño, que se derivan de la incredulidad ante los grandes relatos y la disolución del sentido de la historia.

Igualmente, Gervilla, enumera: la afectividad y sentimiento, el placer, narcisismo, novedad, aculpabilidad, que aceleradamente se generan por la fragmentación moral

Estos valores, y muchos más que no acabaría nunca de enumerarse, son relativismo puro, presentismo, vale decir lo momentáneo, lo inmediato, y del hedonismo, que impone el placer ante toda circunstancia.

Esto nos confirma, la angustia de su Santidad Benedicto XVI, al denunciar el relativismo posmoderno, que abandona las creencias de verdades absolutas, deslizándose hacia el movedizo e inestable terreno de lo efímero, de lo banal, del vivir al minuto, del pasarlo bien aquí y ahora, al margen de toda moralidad. Esto sin lugar a dudas ha fortalecido la peligrosa cultura individualizada, con trajes a la medida, a lo de cada cual.

La velocidad, lo rápido de los cambios culturales, que hacen que de generación en generación ya no hay diálogo, no hay identidad, imponiéndose una conflictividad enfermiza, que hace muchas veces a los padres abuelos de sus hijos.

Tenemos que volver la mirada, junto a los jóvenes, hacia los valores que perfeccionan al hombre, a esos valores que afectan ala persona en su totalidad, en cuanto hombre, que nos lleven al desarrollo y plena realización de ser propiamente humanos.

Entendamos que el primer valor del hombre está precisamente en su condición de ser persona. Esa fundamentación hacia los deberes y los derechos que son inherentes al hombre que ni él mismo puede renunciar.

Lo que nos permite medir lo bueno y lo malo, permitiéndonos y realizándonos como personas. Pero asumiendo una escala de valores que asimilemos, para una sana orientación en procura de un asumir actitudes globalizadas en el campo social, para hacernos libres, respetuosos, tolerantes, justos, solidarios, que nos haga apartarnos de una sociedad tecnocratica y deshumanizada, insolidaria, unidimensional. Permitámonos de tal forma una actitud positiva frente a los valores, apreciándolos para promocionar la cultura de la vida, para nutrir con pasión lo societario. Digamos con su Santidad Benedicto XVI, en sus palabras muy recientes ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede: “Cada pueblo tiene que sacar de su patrimonio espiritual y cultural los mejores valores de los que es portador para salir sin miedo al encuentro del otro, aceptando compartir sus riquezas espirituales y materiales para el bien de todos”.

20050409

ANÁLISIS DE VISIÓN UNIVERSITARIA DEL SÁBADO 09/04/2005.

VALORES Y ANTIVALORES.

Una brevísima reflexión sobre valores, para dar inicio al programa de hoy.

La palabra valor viene del latín valor, valere (fuerza, salud, estar sano, ser fuerte). Cuando decimos que algo tiene valor afirmamos que es bueno, digno de aprecio y estimación. En el campo de la ética y la moral, los valores son cualidades que podemos encontrar en el mundo que nos rodea. Vale decir, un paisaje (un paisaje hermoso), en una persona (una persona honesta), un sistema político (un sistema político justo), en una sociedad (una sociedad tolerante o solidaria), y así sucesivamente.

Todos los valores coinciden en su fin último es mejorar la calidad de vida del hombre, de nuestra vida y nuestros semejantes.

Aunque son complejos y multiplicidad de clases, podríamos intentar parte de una clasificación, señalando: Valores sensibles, que conducen al placer, el esparcimiento. Valores morales, con su práctica nos acercamos a la justicia, la libertad, la bondad, la tolerancia, la responsabilidad, la lealtad, la paz, entre otros. Valores intelectuales, que nos permiten apreciar la verdad, el conocimiento. Valores biológicos, consecuencialmente la salud, y los cultivamos con la práctica de la higiene y la educación física y los deportes.

De los señalados, destacamos sin duda los valores morales, con su sentido y mérito a los demás. De poco vale gozar de buena salud, ser inteligente, vivir rodeado de objetos preciados, ser muy creyente, si no se es justo, tolerante u honesto, si se es mala persona, dañina para la vida societaria, y, con quien la convivencia es muy difícil. La falta de valores morales es lamentable y triste porque hace al ser humano, menos humano.

Los valores morales son los que orientan nuestra conducta, le dan sentido a nuestra vida. Si deseamos vivir en paz y ser felices, debemos ser constructores entre todos de una escala de valores que facilite nuestro crecimiento individual y colectivo. Es natural que hagamos nuestros los valores, defenderlos e inculcarlos en donde no estén, en razón a su necesidad, a su humano propósito, y es allí donde interviene la ética y la moral.

Así como existe una escala de valores morales, también la hay de valores inmorales o antivalores. La injusticia, la intransigencia, la intolerancia, la traición, la indiferencia, la irresponsabilidad, el egoísmo, son ejemplo de antivalores,

Una persona inmoral, es quien asume una actitud negativa ante la tabla de valores, Los rechaza, es lo que llamamos una persona sin escrúpulos, calculadora, fría, insensible a lo que ocurra en su entorno. Ese camino de los antivalores degrada, deshumaniza, hace merecedor del desprecio, la desconfianza, del rechazo de nuestros semejantes, cuando no del castigo de la sociedad.

El mundo de los valores es amplio, complejo y en permanente transformación. En cada época aparecen nuevos valores o los viejos cambian de nombre o se adecuan a las nuevas realidades sociales. Todos somos libres, con plena libertad de la voluntad para escoger nuestros valores y darle un orden jerárquico. Sin embargo, hay valores que no cambian, que se conservan de generación en generación, siempre y en todas partes, valores universales. Con los valores vivimos en armonía con nosotros mismos y con los demás, una vida que valga la pena ser vivida a plenitud.