20050827

ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA. PROGRAMA DEL SÁBADO 27/08/05.

CONDICIONES BÁSICAS DE UN BUEN DOCENTE.

Tomando en consideración la orientación que el C.N.U, ha implementado en el sector

Universitario, en cuanto al componente docente que debe poseer el profesor universitario, trataremos de dejar plasmadas en el presente análisis algunas condiciones muy particulares, independientemente de la vocación pedagógica, que por sí sola, no es suficiente para lograr una caracterización de un buen educador.

Un buen docente universitario, requiere de aptitudes y caracteres especialicemos de orden moral, intelectual y físico.

En lo físico, se requiere en un educador, buena salud, resistencia, vigor, equilibrio del sistema nervioso y la integridad de los órganos sensoriales, Vale decir un docente universitario requiere una capacidad de resistencia a la fatiga, que sea compatible con un normal equilibrio físico.

Es necesario en cuanto a lo intelectual, que el docente posea ciertas cualidades, como un buen sentido, agilidad y flexibilidad mental, capacidad crítica, claridad de ideas, objetividad, vivacidad de espíritu, independencia intelectual, y una fina capacidad para la exposición didáctica.

Y en el campo inmenso de las cualidades morales del buen docente, en primer lugar la honestidad docente constituye una premisa mayor. Supone en el educador universitario una decisión inquebrantable de un mejorar permanente su acción educativa, que obliga a perfeccionar su cultura general, a analizar constantemente sus soluciones prácticas y a estimular en su interioridad, en sí mismo un propósito de mejoramiento de recursos didácticos para aumentar su potencialidad docente en cuanto a convicción, persuasión, y buen manejo de la cátedra, en beneficio de los alumnos. La auto educación, está vinculada estrechamente a la honestidad docente, debe reflejar una convicción cierta de que para el educando es modelo de conducta, con una determinación de enseñar con el ejemplo de sus actos.

La docencia universitaria, debe revestirse de alegría y buen humor. El remedio contra el mal del pedantismo docente es un fino manejo del buen humor. La docencia universitaria es una tarea edificante, viviente, exquisita, y no podría desarrollarse con tristeza. Nunca podría aceptarse una identificación de la misión docente, con rostros cerrados, con rígidas posturas. En el decir de Manganiello,” quines proceden así, hacen de la autoridad pedagógica una represalia sobre la vida. Son débiles que molestan a otros más débiles”.

La burla, el desmerecimiento, la crítica mordaz, las posturas arrogantes, la seriedad pedante, entre muchas otras forman el estereotipo del docente antipedagógico, que desvirtúa la condición de un buen educador frente al educando, al alumno ávido de luces para su crecimiento y desarrollo como persona.

Como docentes universitarios recordemos al gran Manuel Kant, quien dejó para la posteridad esta máxima:” Únicamente por la educación el hombre llega a ser hombre”.

La medida de la educatividad, estaría, en consecuencia, dada por la medida de la energía que se ha consumido, como llama viva, en la auto educación. Para Spranger, el verdadero educador, posee una íntima plenitud de vida que desborda los campos cercanos. Hay en él una genuina fuerza elevadora, que mueve el alma del educando. Esa valiosa caracterización del educador, según Spranger, hace del educador verdadero en llevar dentro de sí, constantemente, esa exigencia espiritual elevadora que “impulse” la estructura anímica del educando. El verdadero educador siempre “está en camino”. Jamás llegará para él el día en que pueda considerarse plenamente satisfecho de sí mismo. Siempre habrá en él un anhelo superior de perfeccionamiento.

UN ANÁLISIS CON VISIÓN, DEL LIC. IVÁN DANILO CHACÓN LABRADOR, EN SU PROGRAMA “VISIÓN UNIVERSITARIA”, POR SU CANAL 21 TV. SAN CRISTÓBAL…….PARTE DEL LIBRO “ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA”

ANÁLISIS EN VISIÓN UNIVERSITARIA. PROGRAMA DEL SÁBADO 27/08/05.

CONDICIONES BÁSICAS DE UN BUEN DOCENTE.

Tomando en consideración la orientación que el C.N.U, ha implementado en el sector

Universitario, en cuanto al componente docente que debe poseer el profesor universitario, trataremos de dejar plasmadas en el presente análisis algunas condiciones muy particulares, independientemente de la vocación pedagógica, que por sí sola, no es suficiente para lograr una caracterización de un buen educador.

Un buen docente universitario, requiere de aptitudes y caracteres especialicemos de orden moral, intelectual y físico.

En lo físico, se requiere en un educador, buena salud, resistencia, vigor, equilibrio del sistema nervioso y la integridad de los órganos sensoriales, Vale decir un docente universitario requiere una capacidad de resistencia a la fatiga, que sea compatible con un normal equilibrio físico.

Es necesario en cuanto a lo intelectual, que el docente posea ciertas cualidades, como un buen sentido, agilidad y flexibilidad mental, capacidad crítica, claridad de ideas, objetividad, vivacidad de espíritu, independencia intelectual, y una fina capacidad para la exposición didáctica.

Y en el campo inmenso de las cualidades morales del buen docente, en primer lugar la honestidad docente constituye una premisa mayor. Supone en el educador universitario una decisión inquebrantable de un mejorar permanente su acción educativa, que obliga a perfeccionar su cultura general, a analizar constantemente sus soluciones prácticas y a estimular en su interioridad, en sí mismo un propósito de mejoramiento de recursos didácticos para aumentar su potencialidad docente en cuanto a convicción, persuasión, y buen manejo de la cátedra, en beneficio de los alumnos. La auto educación, está vinculada estrechamente a la honestidad docente, debe reflejar una convicción cierta de que para el educando es modelo de conducta, con una determinación de enseñar con el ejemplo de sus actos.

La docencia universitaria, debe revestirse de alegría y buen humor. El remedio contra el mal del pedantismo docente es un fino manejo del buen humor. La docencia universitaria es una tarea edificante, viviente, exquisita, y no podría desarrollarse con tristeza. Nunca podría aceptarse una identificación de la misión docente, con rostros cerrados, con rígidas posturas. En el decir de Manganiello,” quines proceden así, hacen de la autoridad pedagógica una represalia sobre la vida. Son débiles que molestan a otros más débiles”.

La burla, el desmerecimiento, la crítica mordaz, las posturas arrogantes, la seriedad pedante, entre muchas otras forman el estereotipo del docente antipedagógico, que desvirtúa la condición de un buen educador frente al educando, al alumno ávido de luces para su crecimiento y desarrollo como persona.

Como docentes universitarios recordemos al gran Manuel Kant, quien dejó para la posteridad esta máxima:” Únicamente por la educación el hombre llega a ser hombre”.

La medida de la educatividad, estaría, en consecuencia, dada por la medida de la energía que se ha consumido, como llama viva, en la auto educación. Para Spranger, el verdadero educador, posee una íntima plenitud de vida que desborda los campos cercanos. Hay en él una genuina fuerza elevadora, que mueve el alma del educando. Esa valiosa caracterización del educador, según Spranger, hace del educador verdadero en llevar dentro de sí, constantemente, esa exigencia espiritual elevadora que “impulse” la estructura anímica del educando. El verdadero educador siempre “está en camino”. Jamás llegará para él el día en que pueda considerarse plenamente satisfecho de sí mismo. Siempre habrá en él un anhelo superior de perfeccionamiento.

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