20070903

TIEMPO DE REFLEXIÓN

NO HAY LUGAR PARA LA DESESPERANZA.

IVÁN DANILO CHACÓN LABRADOR.

La historia a partir de aquel “decreto” filosófico. “Conócete a ti mismo”, a permitido un abanico de posturas de hombres y mujeres que irrumpieron en el protagonismo societario, para tratar de conocerse a sí mismo, unos para dominar; otros para medir posibilidades dentro del ambiente social, cultural, político o religioso donde estaban relacionados o sometidos; otros y quizás muchos para complacerse en sus intimas excelencias, o alimentados de un puro narcisismo, de un ego desenfrenado, para dominar y profundizar en sus malévolas manipulaciones.

Esa misma historia nos presenta a personajes, que se han dedicado con especial preocupación a un toque de tejido social, para conocer el prójimo, para aliviarles en sus angustias, para orientarlos en sus vacilaciones.

Esa desesperanza viene alimentada, baste como ejemplificación, expresiones que influyen en la conciencia, la voluntad y la conducta colectiva, tales como: “Psicosis de miedo”, “manipulación de la información”, “reinserción social”, “orientar-desorientar al consumidor”, “superar tal trauma”, “guerra psicológica” etc.

El venezolano por mandato de nuestros ancestros, nunca se amilana por la desesperanza. No podemos en modo alguno angustiarnos ante los pesimistas augurios de quienes han arriado abanderar del optimismo, los que han perdido la esperanza en los hombres y en los pueblos, o pretenden asumir olímpicas posturas entre el bien y el mal, entre el blanco y el negro, que enturbia el horizonte social.

Por una parte vivimos tiempos aciagos de confusión intelectual y por otra carecemos de una fuerza moral y, de coraje para asumir con temple cualquier reto. La inercia, el marasmo, la molicie, y la falta de perspectivas conducen a no hacer nada, a un individualismo enfermizo.

La separación radicalizada entre la política y la ética ha encontrado numerosos adeptos en el siglo XX, y, lo que va del nuevo milenio, presentándose como una de las principales razones, el escepticismo de la política ante cualquier apelación a principios éticos, ya que con frecuencia tales apelaciones son fruto de la hipocresía.

Hay que reiterar que recurrir a justificaciones morales de una política inmoral o amoral, se halla muy lejos de cualquier principio ético y la profesión farisaica de principios morales solo sirve para encubrir el abandono de la ética mínima, en el decir de la profesora Adela Cortina.

Estamos obligados por mandato histórico, a promover un pluralismo limpio, de corte eminentemente racional y posible que nos permita profundizar en la aceptación de un concurso de las mejores soluciones, que generen confianza y seguridad, garantizando la avanzada hacia el encuentro de la justicia social y la promoción del hombre en procura de su crecimiento.

El renacer de valores éticos no puede seguir siendo posturas electoreras, demagógicas, sino que tiene que ser definitivamente la edificación de una democracia pura, efectiva y eficiente, como solución posible de justicia y equidad, para no horadar la fe popular tan erosionada.

Una Venezuela hacia la tecnología y la creatividad, debe ser nuestro reto para producir nuevas tareas, oficios, ocupaciones y logros que permitan generar estímulos y expectativas renovadas y frescas. Una Venezuela en sintonía con un mundo nuevo. Evitemos la proliferación de abstracciones fundamentadas en utopías inalcanzables imposibles de consolidar en un autentico desarrollo integral.

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